¿Cuál es la razón para adelantar encuentros ciudadanos en toda Colombia bajo la consiga Camino a la Victoria?
CARLOS CAICEDO: Queremos conversar con la gente a lo largo y ancho del país para llevarle un mensaje de esperanza y futuro. No nos gusta el pesimismo con el que quieren inundar a Colombia, de eso no sale nada bueno. Queremos contarle a la gente que hay caminos, que hay programas y modelos que ya han funcionado y que el destino eterno no puede ser ni la pobreza ni el pesimismo. Colombia no puede detenerse. Las últimas elecciones abrieron un sendero nunca antes transitado para Colombia ofreciendo, por primera vez en nuestra historia, la posibilidad de lograr un verdadero cambio, pero sabemos que las transformaciones no se hacen en días, en semanas o en meses, llevan años. Tenemos que prepararnos para recorrer juntos estos años próximos y que nuestro destino sea un Camino a la Victoria para Colombia.
¿Por qué es importante que los jóvenes, mujeres, indígenas, afrocolombianos, emprendedores, empresarios o miembros de la comunidad LGTBIQ+, entre otras, asistan?
C.C.O.: Porque tenemos un mensaje para cada uno de ellos. Queremos contarles lo que hemos hecho cuando el pueblo nos dio la oportunidad de gobernar y que conozcan cómo hemos cambiado la calidad de vida de la gente. Queremos escucharlos y que nos oigan. Debemos ensanchar la base de los que piensan, trabajan, actúan y deciden por Colombia. Nuestra historia ha estado dominada por pequeños grupos familiares privilegiados, que incluso cuando han gobernado con una inspiración social, lo han hecho sin el pueblo. Es por eso, justamente, que queremos oír sus problemas y sus ideas para solucionarlos, sumar al menos un millón de ideas, un millón de propuestas y un millón de soluciones. La vida nos ha enseñado que nadie sabe mejor qué hay que hacer que los que están sufriendo los problemas.
¿Cuál es la importancia de caminar y escuchar a los colombianos?
C.C.O.: Las ideas de la gente serán la fuerza vital para impulsar la segunda independencia de Colombia. Si la primera fue hace más de 200 años frente a España, esta será de las élites plutocráticas, del centralismo, del neoliberalismo, del capitalismo depredador.
Usted fue rector de la Universidad del Magdalena, alcalde de Santa Marta, gobernador del Magdalena y a pesar de ser perseguido por los poderes tradicionales, ha sacado adelante un modelo político de desarrollo y progreso. ¿Qué les dice, qué les ofrece, a los colombianos y colombianas de otros departamentos o regiones?
C.C.O.: Les puedo ofrecer mi historia y el testimonio de lo que ya hicimos. Contra todo pronóstico, contra viento y marea, logramos hacer muchas cosas que le cambiaron la vida a los más humildes. Queremos que los colombianos entiendan que sus vidas sí pueden avanzar, porque cuando se quiere se puede. Nosotros quisimos y pudimos.
¿Cuál es la principal lección de este proceso y proyecto político liderado por usted y por el partido Fuerza Ciudadana?
C.C.O.: La principal enseñanza de nuestro proceso en el Magdalena no se entiende solo en los detalles de nuestros proyectos o los logros de nuestras políticas, sino de algo más profundo: compromiso y orgullo. Lo que queremos decirles a todos los colombianos es que pueden y deben tener el compromiso de imaginar una Colombia diferente; no importa que existan enormes dificultades, no importa que nunca se haya hecho, no importa si se fracasó en el pasado; hay que tener el valor de imaginar un futuro colectivo libre de miedo. Tenemos que sembrarlo y luchar por ello. En el Magdalena nadie creía que se podía; nos atrevimos y los resultados hablan por sí solos. Cualquiera puede ir y ver las obras, los cambios físicos, pero en especial hablar con la gente para que lo constaten. Nosotros queremos decirle a Colombia que se atreva a soñar, que se sienta orgulloso de su tierra y de luchar con compromiso por transformarla.
¿Usted propone continuar con las políticas o planes del actual Gobierno del cambio de Gustavo Petro?
C.C.O.: Nosotros, más que ponerles nombre a los procesos, lo que queremos es cambiar la vida de la gente; ya lo hicimos y con el apoyo de todos lo vamos a volver a hacer en todo el país. El cambio social nunca se detiene, a cada propuesta se le pone una reacción. El plan de gobierno del actual presidente, que nosotros hemos apoyado desde el primer momento, ha derribado barreras, pero ha encontrado con nuevos diques que han sido levantados. Necesitamos un nuevo impulso, un nuevo proyecto para afrontar, no las dificultades que él encontró el 7 de agosto de 2022, eso queda en el pasado, sino las que encontrará Colombia el 7 de agosto de 2026, cuando se produzca el relevo presidencial.
¿Por qué en un país de regiones, un samario, un hijo del Caribe como usted, debe ser escuchado? ¿Quién es Carlos Caicedo Omar, para quien no ha oído hablar de usted?
C.C.O.: Soy, orgullosamente, un magdalenense que nació en un hogar humilde y que entendió desde muy joven que había que luchar para cambiar las condiciones de vida en las que nacimos nosotros y millones de colombianos más. Desde muy joven estoy luchando, porque no me conformo con lo que nos tocó, sino que creo que tenemos derecho a lo que nos merecemos, esa es mi consigna y es la que ha hecho que no haya parado de luchar un solo día. Para convocar a todos a creer en un país diferente y poder luchar por lo que nos merecemos, el país necesita abrirse a escuchar todas las voces y a todos los pueblos.
Soy uno de tantos colombianos que viene tratando de no quedar atrapado en la dialéctica de la exclusión y la marginalidad. Desde los días en que mi mamá trabajaba en casas de familia, desde los días en que vivimos con mis hermanos en casas de bahareque, de madera o bloque sin repellar, en barrios de invasión, hasta el momento en que logramos que el pueblo de Santa Marta y el Magdalena colocara en la Alcaldía y la Gobernación a un candidato por fuera de los blancos terratenientes, de las élites, herederos de las familias de hacendados coloniales, de los grupos políticos, mediáticos y empresariales tradicionales. Han sido el estudio y el esfuerzo, la creación de equipos y la confianza en nuestra gente lo que nos ha permitido derrotar a esos políticos que tuvieron a nuestra ciudad y departamento condenados al fracaso.
Usted fue formado en el sistema de educación pública y transformó como nunca la Universidad del Magdalena y la educación en todo el departamento. ¿Qué propone en este campo?
C.C.O.: La educación es un derecho fundamental para el desarrollo de todas las personas, pero más que eso, es la garantía de un futuro para Colombia. Vivimos en un mundo movido por la economía del conocimiento, por eso debemos poner la educación en la base de cualquier proyecto para el país. Y eso fue lo que hicimos en la Universidad del Magdalena, recuperarla de la desidia y la pobreza, logrando abrir la oferta educativa y colocándola en la esfera nacional como una de las mejores. Fui alumno del preescolar público, de la escuela primaria y secundaria pública, estudiante universitario y rector de universidades públicas, nunca he perdido esa historia. Cuando miro a nuestro país, veo a millones de ciudadanos que podrían cambiar su vida y la de sus familias mejorando su formación en el sistema público que debe llegar a todos los rincones del país.
Entendemos que una de las razones por las que muchos jóvenes no estudian, no es por falta de ganas, es porque no cuentan con los recursos económicos. Por eso en el Magdalena dejamos en construcción sedes universitarias en municipios para que los jóvenes no tengan que dejar su hogar para formarse profesionalmente.
¿Por qué es importante hablar hoy de analfabetismo?
C.C.O.: La erradicación del analfabetismo ha sido una de las principales prioridades en mi paso por la gestión pública. Estoy convencido de que la educación da poderosas herramientas a las personas para salir de la pobreza y romper la espiral de exclusión, y eso es algo en lo que venimos trabajando desde que iniciamos la refundación de la Universidad del Magdalena, en la Alcaldía y en la Gobernación. Desde que fui rector en la Universidad del Magdalena, donde emprendimos un ambicioso programa de alfabetización en Santa Marta que permitió que fuera declarado por la Unesco y el Gobierno Nacional territorio libre de analfabetismo al alfabetizar a más de 17.000 personas entre jóvenes y adultos. En la Gobernación puse en marcha el programa ‘Yo sí Cambio, todos Alfabetizados’, logrando una cifra histórica con más de 32.915 personas alfabetizadas en cada rincón del departamento.
¿Qué experiencias positivas han tenido usted y su proyecto político en torno a la salud?
C.C.O.: La salud pública debe estar presente en todos los lugares, con programas claros, grandes hospitales y equipos trabajando, día a día, en terreno. Desde 2021, como gobernador, creamos e iniciamos el programa ‘Médico en Tu Casa’, que consistía en llevar atención preventiva en salud a los hogares más vulnerables del Magdalena, con el que se atendieron miles de familias. Logramos reducir en un ciento por ciento las muertes de madres gestantes. El programa se convirtió en modelo nacional, con reconocimientos por parte del ministro de Salud y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Desde 2021, fecha en que inició, hasta 2023, se realizaron más de 1.360.000 intervenciones en cada rincón de este territorio, en esos mismos lugares donde por décadas dejó de llegar un profesional de la salud por la evidente mezquindad de los politiqueros que mal gobernaron el departamento. Los equipos conformados por médicos generales, nutricionistas, psicólogos, enfermeros, trabajadores sociales, odontólogos, líderes sociales, entre otros profesionales, continuarán llegando a los rincones más dispersos de los 29 municipios del departamento.
Desde hace tiempo usted viene hablando de la necesidad de convocar una Asamblea Constituyente para discutir y sacar adelante un modelo político diferente al centralismo. ¿Cuál modelo y por qué?
C.C.O.: Colombia tiene un modelo de organización política, territorial, que prácticamente solo permite el desarrollo de cuatro o cinco ciudades capitales y departamentos. Los demás nos debemos conformar con administrar las necesidades sin poder tomar las riendas de nuestros propios asuntos. Eso es lo que queremos cambiar en una “segunda independencia”. El centralismo es un mal endémico en América Latina, el carácter elitista con el que se fundaron nuestras repúblicas y la concentración de la riqueza en unas pocas familias han ido llevando a todos los países de la región a verdaderos embudos de poder. Estamos de acuerdo con que todas las personas tienen el derecho de opinar, de contribuir y de decidir nuestro futuro colectivo, todos los territorios tienen ese mismo derecho de decidir colectivamente la forma en que se organiza el poder, en la que se reparten los recursos para beneficio del pueblo, en la que se exigen los esfuerzos, en la que se vive la solidaridad entre todos los colombianos.
Pero no hay un temor de que el federalismo desmiembre al país, convertirse en repúblicas independientes…
C.C.O.: Es un peligro imaginario. Nosotros proponemos que los estados federales que surjan de la reconfiguración de los actuales departamentos, vean satisfechas sus aspiraciones y donde, precisamente por ello, se refuerce la unidad nacional. Es equivocado tomar decisiones generales desde el centro del país, incluso en temas relacionados con los servicios de salud para la creación de hospitales o de educación, en el nombramiento de profesores, o abordar los problemas de los Llanos Orientales que, principalmente es de conectividad… la mejor forma de fomentar el separatismo es ignorar desde la capital al resto de las regiones del país.
¿Por qué el centralismo les ha hecho tanto daño al país y a las regiones?
C.C.O.: Nuestra política ha estado secuestrada en los estrechos círculos de las grandes familias políticas de Bogotá o Medellín, principalmente. Sin duda, esas hermosas ciudades tienen mucho que ofrecer, pero no es suficiente para el resto del país, es la hora de sentir las voces de Colombia entera. Con el centralismo, unos burócratas sin responsabilidad política regional y sin conocer las problemáticas y la idiosincrasia de esos lugares toman decisiones. El centralismo es el modelo de gobernar que adoptaron las élites centralistas para secuestrar y controlar el poder y la riqueza del país, las minorías han utilizado los instrumentos del Gobierno central para poner en práctica políticas que han favorecido la concentración de la riqueza en pocas manos. Es más fácil dominar un aparato concentrado en unos pocos centros de poder situado en un solo lugar, que un poder democrático, popular, distribuido por todas las regiones que son parte integral de esta República, y si queremos acabar con la desigualdad, que es la causa principal de la pobreza, debemos acabar con el centralismo, el centralismo en Colombia es pobreza.
¿Qué diferencia hay entre el poder popular constituyente que usted busca convocar con otros que tienen nombres o mensajes similares?
C.C.O.: La diferencia está en que queremos empoderar a las regiones para que asuman la conducción de su propio destino con libertad y rompiendo las ataduras de las personas y grupos de intereses que poco les importa el desarrollo de la mayoría de territorios que integran nuestro país. Nosotros no creemos que una experiencia limitada a los sectores ya instalados en la vida política de las grandes ciudades, aunque la llamen asamblea constituyente. Esta forma no se ha ensayado, darles voz decisoria a los territorios para integrarlos y desarrollarlos de manera más equitativa y uniforme, conferirles a la gente y las regiones condiciones de igualdad para que Colombia conquiste un futuro mejor para todos.
Para preparar nuestro país para un futuro mejor debemos hacerlo desde abajo hacia arriba, desde la periferia hacia el centro, justamente por eso queremos impulsar la primera experiencia de la creación de una Constitución desde el nivel territorial. Por esta y muchas otras razones es que queremos que todos nos unamos en un Camino a la Victoria.

