La mujer como base y protagonista del cambio en la política colombiana.

En Noticias nacionales, Política
octubre 08, 2024

Desde siempre las mujeres fueron contempladas por los hombres, por la sociedad y por la infinidad de actores de nuestro conflicto armado como madres, esposas, cuidadoras sumisas y lamentablemente, como campos de guerra. Sus voces fueron constantemente apocadas y silenciadas. Siempre se les dijo que deberían ocupar los lugares estrechos que les fueron asignados históricamente por otros, que por la razón que fuera, podían decidir el orden del mundo.

Sin embargo, gracias a ellas, la fuerza de sus ideas, su gran éxito como ejecutoras y su inquebrantable sentido del cuidado de los recursos y las personas, vivimos una nueva era en que ese liderazgo femenino se ha ido consolidando como una fortaleza que supera con creces la discriminación a la que fueron sometidas y se ha convertido en una herramienta fundamental para acelerar el crecimiento de las instituciones y, con ello, el desarrollo económico de los países.

El modelo que propone Carlos Caicedo exalta el papel de la mujer colombiana en la toma de decisiones, desde los diferentes frentes en los que ellas tendrán la voz cantante. El compromiso está claro desde siempre. Para nadie es un secreto que en las batallas de Fuerza Ciudadana desde la Refundación de la Universidad del Magdalena hasta las causas que hoy emprende en todo el país, ha estado presente el aporte de mujeres de diferentes estratos sociales, razas y credos. La amplificación de sus voces ha servido para que Colombia hoy sepa la lucha que se ha dado. Las mujeres de Fuerza Ciudadana han hecho historia, una de ellas es Virna Johnson Salcedo, exalcaldesa de Santa Marta (2020-2023) y pionera en la participación política femenina. Ella fue la primera mujer elegida como alcaldesa por voto popular con un respaldo masivo del pueblo.

Su liderazgo marcó un hito en la política de la ciudad. Demostró que las mujeres no solo pueden, sino que deben ocupar espacios de poder y toma de decisiones. Durante su mandato, se impulsaron acciones significativas en educación y equidad de género, se lograron reducir los índices de deserción escolar, mejorar la infraestructura de las instituciones educativas, aumentar el puntaje del 58 por ciento de las instituciones educativas en las Pruebas Saber, mejorar el promedio a nivel del Distrito mediante la implementación de programas innovadores.

En sus propias palabras, Johnson Salcedo lo refrenda:

“Desde que Fuerza Ciudadana llegó a la Alcaldía de Santa Marta con Carlos Caicedo como alcalde, las mujeres empezaron a ser prioridad en el gobierno distrital”.

Cerrando brechas

Antes de los gobiernos del cambio, las mujeres no tenían una oficina o secretaría donde fueran atendidas y asesoradas. En el segundo gobierno de Fuerza Ciudadana a cargo del hoy gobernador, Rafael Martínez, se creó la oficina de la mujer con una ruta de atención establecida para velar por el cumplimiento de nuestros derechos.

Y es así como se fueron cerrando brechas e incluyendo a las mujeres en todos los espacios de participación del Distrito, fomentando en ellas liderazgos en diversos ámbitos, no existía un solo proyecto donde no estuvieran.


“Siguiendo esa línea que nos planteó Caicedo, una de las primeras acciones de nuestro gobierno, como alcaldesa de Santa Marta en 2020, fue crear la Secretaría de la Mujer y Equidad de Género, por medio de la cual velamos y protegemos la reivindicación de los derechos de las mujeres. Continuamos brindando mayores beneficios a la población femenina, actualizamos e implementamos la política pública, que brinda las garantías y restitución de los derechos de las mujeres”, sostuvo la exalcaldesa.



De la misma forma, por medio de la creación de tres unidades de atención a la salud sexual y reproductiva, se ofreció atención integral para la promoción, prevención, contención y acompañamiento a las mujeres en temas relativos a la sexualidad femenina.

Se concretaron programas orientados a sensibilizar y prevenir la violencia de género y otros hechos que atentan contra la integridad de la mujer.


“La Escuela de formación para mujeres del Distrito de Santa Marta es una estrategia que llevamos a cabo para proporcionar un espacio de aprendizaje, encuentro, intercambio, análisis y construcción de pensamiento crítico a las samarias. Todo esto se puede replicar con éxito en todas las regiones del país, tenemos plena seguridad en ello y la meta final es empoderar a la mujer colombiana, desde La Guajira hasta el Amazonas”, señaló.


“Queremos sentirnos aún más libres –dice la exalcaldesa Virna Johnson–. Queremos sentirnos que podemos caminar sin temores, sentirnos seguras, que nos dejen ser y nos dejen decidir, que no nos encasillen en papeles solo por ser mujeres y que de una vez por todas se acabe ese pensamiento que hay solo roles para los hombres, que para las mujeres están vedados; eso es lo que queremos y no pedimos más, sino respeto y que nos dejen desarrollar nuestros talentos y sueños como queremos”.
También hacen parte de esta historia, Íngrid Aguirre, representante a la Cámara 2022-2025.
Aguirre Juvinao, quien fue la primera mujer de un partido de izquierda en llegar a la Cámara de Representantes por el departamento del Magdalena, liderando debates en pro de la dignidad de los usuarios de los servicios públicos.

Estos liderazgos son un ejemplo claro de cómo la política puede y debe ser un espacio de igualdad, donde las mujeres puedan aportar a la transformación. Concejalas, diputadas y edilesas han forjado el cambio en el país desde Fuerza Ciudadana, la fuerza popular.

Modistas del cambio

En su planteamiento, Caicedo mantiene una propuesta clara: transformar Colombia desde dentro, desde sus raíces, desde sus regiones, ya que el verdadero cambio no puede ser impuesto desde arriba, sino que debe surgir de las comunidades mismas, respetando sus tradiciones, su cultura y su visión de futuro. Ya sea en las montañas de Antioquia, en las llanuras del Casanare, en las selvas del Chocó o en los valles del Cauca, cada territorio tiene un papel fundamental en nuestro proyecto.

Otra de sus banderas es disminuir los índices de desempleo del Dane y superar la pobreza solo se logra, según Caicedo, con estrategias que claramente no son las generadas por el capitalismo voraz que por años ha engordado a unos pocos, provocando cinturones de pobreza en las ciudades de Colombia.
Una de estas estrategias, en la que la mujer es parte fundamental, es el cooperativismo, que se propone como una alternativa que ha fortalecido otras economías. Este fue uno de los objetivos de Carlos Caicedo en el Magdalena, quien ejecutó un ambicioso proyecto para generar una mejor calidad de vida del pueblo.

Así fue que nació el exitoso programa: las ‘Modistas del Cambio’, en el que Caicedo destinó 6.100 millones de pesos con los que entregó 600 máquinas de textiles a 1.800 modistas, agrupándolas, asesorándolas y creándoles cooperativas, por ejemplo, la empresa textil de propiedad colectiva en la Región Caribe.

Las mujeres que fueron favorecidas recibieron capacitación presencial y virtual en habilidades duras como corte, confección con patronaje, emprendimiento, marketing digital, inclusión financiera, acompañamiento en procedimientos de asociatividad y formalización empresarial, apoyo a la comercialización a través de cooperativas para el progreso y mecanismos de economía solidaria y cooperativismo.

El direccionamiento, en esta oportunidad, es para que en Colombia se haga exponencial y, además de las ‘modistas del cambio’, surjan ‘tejedoras del cambio’, ‘madres del cambio’, ‘guías turísticas del cambio’, ‘chefs de cocina del cambio’, ‘mujer digital del cambio’, en fin, todo un cúmulo de espacios que tendrán a la mujer colombiana como lideresa de su propia historia.

Empleando el eficaz método que tantos galones le generó al pecho del uniforme equitativo de Caicedo en sus pasos por la administración pública, enfrentó y superó la exclusión de las mujeres, aplicando el principio de la equidad, el reconocimiento de los derechos políticos y, en particular, abriendo los espacios para garantizar el derecho de las mujeres a participar en los asuntos públicos y en la toma de decisiones como líderes activas de la sociedad.

La ecuación que ha practicado en el proceso político y administrativo en el departamento del Magdalena y en su capital Santa Marta, ha sido eficaz, moderno y disruptivo. En lo referente a la mujer se tiene definido una hoja de ruta mucho más robusta, que sin duda puede ser replicada a nivel nacional.
“En el Magdalena y Santa Marta hemos implementado políticas públicas exitosas que han mejorado significativamente la vida de nuestros ciudadanos. Hemos priorizado las áreas que más impactan el día a día de la gente: salud, educación, hábitat y el trabajo, siempre con un liderazgo femenino en diversas áreas. Los resultados hablan por sí mismos, y estamos listos para adaptarlos y replicarlos desde Bogotá hasta San Andrés y Providencia”, dijo Caicedo.

El futuro de Colombia está en manos de las mujeres y Carlos Caicedo ha sido el primero en reconocer que el cambio real viene de ellas. Su gestión ha sido una muestra de que, cuando se derriban las barreras y se abren oportunidades, las mujeres no solo brillan, transforman el país. ¡Porque el futuro será feminista o no será, y ese futuro ya está aquí, liderado por las mujeres colombianas!