En 2014, Santa Marta fue reconocida por la UNESCO como Territorio Libre de Analfabetismo, un hito que marcó el inicio de un ambicioso proyecto educativo que continúa transformando vidas. Gracias a esta iniciativa, más de 18,000 personas superaron la barrera del analfabetismo en la capital del Magdalena, consolidando un modelo de inclusión educativa que ha sido replicado en todo el departamento.
El esfuerzo no se detuvo ahí. Durante los años siguientes, el programa se expandió, logrando que 39,915 jóvenes y adultos culminaran su proceso de alfabetización, disminuyendo la tasa de analfabetismo en el Magdalena de un 9.12% en 2019 a un 5.76% en 2022. Estos logros no solo han mejorado las estadísticas, sino que han impactado de manera profunda en las comunidades más vulnerables, otorgándoles herramientas para participar activamente en la vida social y económica de la región.
En un contexto nacional donde el acceso a la educación sigue siendo desigual, el caso de Santa Marta y el Magdalena plantea una pregunta crucial: ¿qué necesita Colombia para que todas sus regiones alcancen el mismo nivel de inclusión educativa?





