
El siglo XXI ha traído consigo transformaciones significativas en el ámbito educativo, con la integración de nuevas metodologías y herramientas tecnológicas. Sin embargo, el panorama en Colombia es desalentador. Un reciente estudio del Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana revela que el 79% de las instituciones educativas rurales carecen de conexión a Internet y casi el 60% no cuentan con aulas de informática. En áreas urbanas, el 9.3% enfrenta la misma falta de acceso, y el 14.7% carece de las necesarias instalaciones tecnológicas. Estos datos evidencian un desafío apremiante para el futuro educativo del país.
En este contexto, la transformación educativa liderada por Carlos Caicedo en Santa Marta y el Magdalena se presenta como un modelo viable para abordar la desigualdad en el acceso a la tecnología en las aulas. Durante su gestión como alcalde, Caicedo implementó una revolución tecnológica, distribuyendo 30,900 equipos de cómputo y reduciendo la brecha digital de 40 estudiantes por computador a solo 2. Además, garantizó el acceso a Internet de alta velocidad en las escuelas públicas, un paso fundamental hacia la modernización educativa.
Como gobernador, su compromiso se tradujo en una inversión de 58,313 millones de pesos en tecnología educativa, lo que incluyó la entrega de computadores portátiles a estudiantes y docentes, la instalación de redes inalámbricas y la capacitación en TIC para 4,539 maestros. Estas iniciativas no solo continuaron bajo la gestión de Rafael Martínez y Virna Johnson, sino que también posicionaron a Santa Marta como un referente en innovación educativa en Colombia.




